Coordinación entre niveles asistenciales

La comunicación entre Atención Primaria y Atención Especializada (AE), para el seguimiento y tratamiento de las fracturas por fragilidad —y de su enfermedad subyacente, la osteoporosis grave—, resulta esencial para agilizar y contribuir a la mejora de la calidad asistencial del paciente.

La coordinación entre Atención Primaria y Atención Especializada es de vital importancia para mejorar la calidad asistencial del paciente

Los profesionales de AP desarrollan un papel clave en la detección temprana de potenciales pacientes con alto riesgo a sufrir fracturas por fragilidad, o nuevos episodios tras una primera fractura. De ahí que sea clave su formación e implicación en esta patología, para incluir la detección de los factores de riesgo de fractura dentro del protocolo asistencial del paciente mayor de 50 años. Esta formación implicaría una mejora en la identificación de las fracturas por fragilidad como una consecuencia de la osteoporosis.

El abordaje del paciente que ha sufrido una primera fractura requiere de un equipo multidisciplinar que esté integrado por las distintas especialidades que, de forma directa o indirecta, intervienen en el proceso asistencial de este tipo de pacientes. En estos equipos han de estar representados médicos de Primaria, traumatólogos, geriatras, internistas, reumatólogos, endocrinos, rehabilitadores, así como enfermería y fisioterapeutas.